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Artista multimedial, nativa de Buenos Aires y Santiago. Amo la música, la fotografía, el cine, me gusta la programación, el diseño y la cocina

miércoles, 17 de abril de 2013


Siempre me han gustado las mariposas... no solo por que son bellísimas, sino por esa metamorfosis que realizan.
Es como si nacieran dos veces... reinventándose a si mismas sin la ayuda de nadie. evolucionando y cambiando. Simplemente me parece algo mágico.
Hoy vi una mariposa que no pudo salir de su capullo.
Cuando era un pequeño gusano escogió un lugar para construirlo..  en ese momento le pareció perfecto, entraba cómodamente, se sentía protegida.
Pero cuando llegó el momento de desplegar las alas ese lugar que en algún momento fue perfecto... la mantuvo cautiva. La mariposa era mas grande de lo que alguna vez fue.... y sus alas chocaban con los alrededores y no pudo volar, no pudo siquiera abandonar el capullo.
Me sentí muy triste por ella...  sentí algo de aquella desesperación ... de ese intento fallido de escapar.
y me vi como ella... como una mariposa encerrada...
Muchas veces construimos lugares, espacios perfectos, cómodos, seguros... pero no lo serán para siempre...
Hay que ser muy cuidadosos para que cuando llegue el momento de desplegar las alas... ese lugar no nos mantenga cautivos.
Sé que ha llegado para mi el momento de emprender vuelo. y tengo miedo.... miedo a que el capullo no se rompa... que sea demasiado fuerte. Miedo a que el mundo antes construido quiera que me quede en el y no me deje avanzar al siguiente. Miedos y mas miedos...
Pero las alas son fuertes y esta mariposa es testaruda...
Sin lugar a dudas ... los mundos que nosotros construimos solo nosotros los podemos desvanecer... Y a veces solo se necesitan ganas.




1 comentario:

Anónimo dijo...

Pero lo que no viste en esa analogia es que otros pueden ayudarte a salir del capullo, quizas no seas lo suficientemente fuerte para romperlo, pero no olvides nunca que siempre hay alguien dispuesto a dar una mano... bah al menos eso creo yo